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Alimentación consciente

¿A qué nos referimos cuando hablamos de alimentación consciente?

Cuando comemos, la mayoría de las veces lo hacemos de forma rutinaria y automática, sin pararnos a pensar muchas veces en nuestras sensaciones. Qué pasa si nos preguntamos, ¿Cómo me siento antes, durante y después de las comidas? ¿Realmente soy consciente cuándo como? ¿Sé diferenciar el hambre física o hambre real de la emocional?

Cuando empezamos a plantearnos estas preguntas comenzamos a tomar consciencia de nuestra alimentación y nuestros hábitos. Este primer paso es fundamental para comprender y para poder realizar cambios en nuestra alimentación. Comer de una forma consciente puede tener como base tres procesos: primero «me paro y observo», segundo «pienso cómo lo estoy haciendo o cómo lo voy a hacer», y por último «actúo».

La alimentación consciente nos puede ayudar a afrontar las distintas emociones, sensaciones y pensamientos asociadas con la comida.

Hambre física vs hambre emocional

Es importante aprender a diferenciar entre hambre fisiológica y hambre emocional. La primera aparece de forma gradual, se puede cubrir con cualquier alimento, se saborea, y cuando la persona deja de comer se encuentra saciada y no provoca sentimiento de culpa. Mientras el hambre emocional aparece de forma repentina y es urgente, no se cubre con cualquier alimento (normalmente aquí tiramos más por alimentos más sabrosos, que pueden ser dulces pero también salados como fiambres o frutos secos), sino con un alimento en concreto, no se disfrutan los sabores, se suele comer más de lo necesario, y puede generar un sentimiento de culpa, por haberlo comido. 

La alimentación consciente o mindful eating consiste en tomar consciencia de las sensaciones de hambre y saciedad, teniendo en cuenta los procesos externos e internos que son parte del proceso de alimentarse. Además, en este proceso se reconocerá el grado de hambre física con la que nos encontramos antes y después de comer, y se intentará prestar atención de forma intencionada al acto de comer.

Beneficios de una alimentación consciente

Asimismo, algunos de los beneficios de realizar una alimentación consciente serían:

  • Prevenir comportamientos alimentarios que no son saludables, como puede ser el trastorno por atracón.
  • Ayudar a la pérdida y control de peso.
  • Ayudar a construir una buena relación con la comida y a disfrutar de una forma más plena de ella.

Por último, alimentarnos de forma consciente tiene como fin mejorar la forma en que nos alimentamos y nos relacionamos con la comida, y poder tener un pleno disfrute cuando comemos.

 

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