La primera sesión de terapia puede ser un momento crucial tanto para el niño como para los padres. Asistir a terapia desde temprana edad puede ser una herramienta valiosa para ayudar a los niños a gestionar emociones, enfrentar desafíos y fortalecer su salud mental. Sin embargo, como cualquier experiencia nueva, puede generar incertidumbre y ansiedad. Aquí te ofrecemos una guía práctica para preparar a tu hijo para su primera sesión de terapia de manera calmada y positiva.
1. Explica qué es la terapia de una forma sencilla
Es importante que tu hijo entienda qué es la terapia y por qué es útil. Evita usar palabras que puedan sonar negativas o amenazantes, y en su lugar, utiliza una explicación simple y amigable, adaptada a su edad. Puedes decir algo como: “La terapia es un espacio seguro donde puedes hablar con alguien que te ayudará a sentirte mejor y a resolver tus preocupaciones.” Esta introducción hará que tu hijo se sienta más cómodo y menos intimidado.
2. Habla sobre el terapeuta de forma positiva
Hazle saber a tu hijo que el terapeuta es una persona amable, capacitada para ayudarlo. Describe al terapeuta como alguien a quien le gusta escuchar y que está ahí para apoyarlo. Puedes decir: “La terapeuta es alguien que sabe escuchar y puede ayudarte a entender tus sentimientos. Puedes contarle lo que te preocupa, y ella te escuchará y te ayudará.” Crear una imagen positiva del terapeuta disminuirá el miedo o las dudas que pueda tener.
3. Valida sus emociones y expectativas
Es común que los niños tengan diferentes reacciones ante la idea de ir a terapia. Algunos pueden mostrarse curiosos, mientras que otros pueden sentirse ansiosos o confundidos. Escucha sus preguntas y responde con calma, validando sus emociones. Si te dice que se siente nervioso, puedes responderle: “Es normal estar un poco nervioso antes de conocer a alguien nuevo. Puedes preguntarme cualquier cosa que quieras saber sobre ello.”
4. No le des demasiada información de una sola vez
Aunque es importante que el niño entienda qué esperar, evita abrumarlo con demasiados detalles. Explícale lo esencial y permítele que descubra la experiencia poco a poco. Puede ser útil decirle que él decide lo que quiere contar, y que no hay respuestas correctas o incorrectas. Esto le dará una sensación de control y libertad en la sesión.
5. Recalca que la terapia es un lugar seguro para hablar
Dile a tu hijo que en la terapia puede hablar de lo que quiera y que no será juzgado. Explícale que el terapeuta no está allí para reñirle, sino para ayudarlo a entender sus pensamientos y emociones. Recalca la confidencialidad de la terapia, lo cual puede darle mayor tranquilidad y confianza.
6. Acompáñalo al lugar de la sesión y crea una rutina
Si es posible, acompáñalo a la primera sesión. Esto le dará una sensación de seguridad y puede ayudar a reducir su ansiedad. Establecer una rutina, como tener una pequeña charla en el camino o tomar un helado después de la sesión, puede hacer que el proceso se sienta menos extraño y más natural.
7. Mantén una actitud positiva y abierta
Es fundamental que los padres se muestren tranquilos y positivos sobre la terapia, ya que los niños captan fácilmente las emociones de sus cuidadores. Evita transmitir tu propia ansiedad y enfócate en los beneficios que la terapia puede traer. Hazle saber que es una oportunidad para que ambos aprendan y crezcan juntos.
8. Anímalo a expresarse sin presión
Al finalizar la sesión, no lo presiones para que hable de inmediato sobre lo que vivió en la terapia. Algunos niños necesitan tiempo para procesar sus emociones. Puedes decir algo como: “Si quieres contarme cómo te fue, estaré aquí para escucharte. Pero si prefieres no hablar ahora, también está bien.” Dale el espacio que necesita, y evita hacer preguntas demasiado específicas para que sienta que tiene privacidad.
Conclusión
La primera sesión de terapia es el primer paso en un camino de autodescubrimiento y bienestar emocional para tu hijo. Prepararlo con empatía y paciencia le dará confianza y seguridad en esta nueva experiencia. Recuerda que, como padre, tu apoyo y comprensión serán claves en el proceso. La terapia puede ser una herramienta invaluable para que tu hijo aprenda a comprender y gestionar sus emociones, y lo acompañará en su crecimiento personal.
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